¡Que privilegio tenemos, de llegar ante el Dios vivo y poder conocerlo! El nos desea tanto como nosotros lo deseamos a Él. El anhela la comunión con nosotros tanto como nosotros deseamos tener comunión con El. Mi oración es que nunca perdamos el hambre de conocerlo.
Te puedes preguntar ¿Qué sucede una vez que he entrado en su presencia? ¿Qué hago entonces?. Creo que sucederán muchas cosas una vez que hayas entrado a la presencia de Dios. Pero la más importante es que entras en comunión con El. Cuanto más tiempo pasamos en comunión más nos cambia Dios para que seamos como El.
La adoración nos lleva a tener comunión con Dios. Es lo que hacemos cuando entramos a su presencia.
Desde el mismo comienzo, Dios siempre ha buscado tener comunión con su creación, la humanidad. Cuando leemos el relato de Adán y Eva en Génesis, vemos una situación en la que el hombre recibió muchísimo, para que lo disfrutara, porque Dios lo amaba y quería tener comunión con El.
El primer día, Dios creo la luz y las tinieblas; el segundo día, el firmamento y las aguas el tercer día, la tierra y la vegetación; el cuarto día, el sol, la luna y las estrellas fueron puestos en su lugar. El quinto día, nacieron los peces y las aves, y el sexto día Dios creó los otros animales y al hombre, Dios creó todo para que el hombre pudiera disfrutar de su creación.
“entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza, y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra”
Génesis.1:26.
Piensa conmigo un momento. Dios creo al hombre para tener comunión con la humanidad Al hombre se le dio toda la tierra para que la gobernara. No tenía pecado y vivía en un medio ambiento perfecto. Desde crear la tierra hasta hacerle una esposa, Dios ministro las más profundas necesidades de este hombre, porque amaba a su creación y quería que tuviera comunión con El.
Génesis 3 presenta un evento catastrófico. El hombre y la mujer pecan contra Dios, contra el mismo que les dio una vida tan abundante. ¿Qué fue lo que realmente se perdió en esta caída? Muchas cosas cambiaron para el género humano, pero la mayor pérdida fue la comunión entre Dios y el hombre, que se quebró por primera vez.
Adán y Eva perdieron su propósito cuando perdieron la comunión con Dios. Después que el hombre y la mujer pecaron contra Dios, se encontraron desnudos y llenos de vergüenza.
“Y oyeron la voz de Jehová que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y la mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. Más Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?
Dios volvió para hablar con Adán como si no supiera de su pecado. “Adán ¿dónde estás?. No era que Dios no supiera lo que había sucedido pero buscaba a Adán porque su comunión se había quebrantado.
Adán había perdido la razón de su existencia: disfrutar de la comunión con Dios.
Por eso, Dios envió a Jesús a morir por nosotros. Sí, El vino a salvarnos de nuestro pecado, pero el propósito final de salvarnos de nuestro pecado era
restaurar nuestra comunión con Dios.
“Si confesamos nuestros pecados, el es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”
1° Juan 1:9
Hoy, tu comunión con Dios puede ser restaurada, simplemente, al pedirle a Dios que te perdone. Es así de simple. Solo confiésale tus pecados y El tocará tu corazón con su amor y perdonará cada uno de ellos. Una vez que te haya perdonado, respóndele en adoración por todo lo que ha hecho por ti.
¿Cuántas personas, en la actualidad, tienen verdadera comunión con Dios? Tenemos reuniones de comunión en nuestros hogares y nuestra iglesia. Tenemos comunión unos con otros, pero lamentablemente descuidamos tener comunión con Aquel que nos creó con ese mismo propósito. Es tan fácil poner otras cosas en lugar de la comunión con El...
Muchas veces usamos como sustito de la comunión con Dios el estudio de su Palabra. Debemos comprender que es posible conocer la Palabra de Dios y al mismo tiempo, no tener comunión con El. Nunca sustituyas la comunión con Dios por el estudio de su palabra.
Algunas veces descuidamos la comunión con Dios porque estamos demasiados concentrados y tensos por saber que es lo que Dios quiere que hagamos.
Pero si pasamos demasiado tiempo tratando de encontrar la dirección que debemos seguir, perderemos de vista nuestro propósito. Como cristianos debemos recordar que, en medio de todo lo que hacemos por Dios,, nuestro primer y más importante llamado es a conocerlo, amarlo y adorarlo. Ese es nuestro propósito, y cualquier cosa que sea menos que eso no sirve como propósito.
La mismísima razón por la que Dios nos creó fue para que tuviéramos comunión con El. El nos dio la capacidad de conocerlo y puso en nosotros el instinto de adorarlo.
Dios nos dio su salvación de amor para que pudiéramos ser sus hijos y estar llenos del deseo y la pasión de amarlo y adorarlo.
Por eso no solo fuimos creados sino llamados por su nombre
“...todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé. Y los hice (...) Este pueblo he creado para mí, mis alabanzas publicará” Isaías.43.7,21
Hoy, si sientes que has perdido tu propósito, o si sientes que no lo tienes, quiero que sepas que Dios te anhela. Te ha estado buscando, preguntándose que sucedió entre la comunión entre tú y El.
No hay cosa que dé mayor plenitud a la humanidad que adorar a Dios. Nada en la tierra puede reemplazar a la adoración del Dios verdadero. La gente le busca en todos los caminos de la vida, pero la vida y el propósito de la vida sólo se encuentran al entrar en la presencia de Dios en adoración.











No hay comentarios.:
Publicar un comentario