Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales las dispuso Dios de antemano a fin de que las pongamos en práctica”
Efesios. 2:10
Fuiste puesto en la tierra para aportar algo.
No fuiste creado solo para consumir recursos, para comer, respirar y ocupar espacio. Dios te creó para que hicieras una diferencia con tu vida. Hay muchos libros que ofrecen consejo en cuanto a como obtener una mejor calidad de vida, que por cierto no es la razón por la que Dios te hizo. Fuiste creado para añadir vida a la tierra, o para quitársela. Dios quiere que le des algo a cambio. Este es uno de los propósitos de Dios para tu vida, lo que llamamos tu “ministerio” o servicio.
La Biblia nos da los detalles.
Creado para servir a Dios. La Biblia dice: “Dios nos creó para una vida de obras buenas, las cuales ha preparado para nosotros” Esas “buenas obras” son tu servicio.
Siempre que sirves a otros de cualquier manera, verdaderamente estás sirviendo a Dios y cumpliendo uno de tus propósitos.
Lo que Dios le dijo a Jeremías también es válido para ti: “Antes de formarte en el vientre , ya te había elegido, antes de que nacieras, ya te había apartado”. Fuiste puesto en este planeta para cumplir una tarea especial
Salvado para servir a Dios: La Biblia afirma: Él es quién nos salvó y escogió para su santa obra, no porque lo merecíamos sino porque estaba en su plan” Dios te redimió para que hicieras su “obra santa”. Tú no eres salvo por buenas obras, sino para hacer buenas obras. En el reino de Dios, tienes un lugar, un propósito, un rol y una función a cumplir. Esto le da a tu vida un gran significado y valor.
Costó la vida de Jesús comprar tu salvación. La Biblia nos recuerda que fuimos “comprados por un precio. No servimos a Dios por miedo, por culpa o por obligación, sino con gozo y profunda gratitud por lo que ha hecho por nosotros.
A él debemos nuestras vidas. Gracias a su salvación nuestro pasado ha sido perdonado, nuestro presente tiene significado y nuestro futuro está asegurado. A la luz de
El apóstol Juan enseñó que nuestro servicio a otros en amor muestra que verdaderamente fuimos salvados. Él dijo: “Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a nuestros hermanos” Si no amo a los demás ni deseo servirles, y si solo estoy concentrado en mis necesidades; debería preguntarme si Cristo está realmente en mi vida. Un corazón salvado es uno que quiere servir.
Otro término para el servicio de Dios, mal interpretado por la mayoría de las personas, es la palabra ministerio. Cuando la mayoría de las personas la escuchan, piensan en pastores, sacerdotes, y clérigos profesionales, pero Dios dice que cada miembro de su familia es un ministro. En su palabra, los vocablos servidor y ministro son sinónimos, igual que servicio y ministerio . Si eres cristiano, eres un ministro y cuando estás sirviendo, estas ministrando.
Cuando la suegra de Pedro enfermó y fue sanada por el Señor, instantáneamente “se levantó y comenzó a servirle”, aplicando la recepción del don de la salud. Esto es lo que nosotros debemos hacer. Fuimos sanados para ayudar a otros. Fuimos bendecidos para ser de bendición. Fuimos salvados para servir, no para sentarnos y esperar.
¿Alguna vez te has preguntado por qué Dios no nos llevó de inmediato al cielo en el momento que aceptamos su gracia?
¿Por qué nos deja en un mundo caído?
El nos puso aquí para cumplir con sus propósitos. Una vez que has sido salvado, Dios intenta usarte en sus planes. Él te tiene un ministerio en su iglesia y una misión en el Mundo.











No hay comentarios.:
Publicar un comentario